Cuáles son los impulsores de la deforestación en el mundo
- La mayor parte de la deforestación se presenta en América Latina, especialmente en Brasil.
- La producción de carne, soya y aceite de palma son responsables del 60% de la deforestación tropical.
- Se puede detener buena parte de la deforestación enfocándose en unas cuantas cadenas de suministro: Soya, carne, aceite de palma y papel.
La deforestación se muda a América Latina
Carne, soya y aceite de palma son responsables del 60% de la deforestación tropical
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Fuente: Our world in data |
El análisis que publica Our World in Data, muestra que 41% de la deforestación se explica por la expansión de la ganadería extensiva, principalmente en Brasil y otros lugares de América Latina, que incluyen a México. Y esta expansión podría explicarse a su vez por un aumento en la demanda de carne a nivel nacional e internacional. El estudio de Pendrill y colaboradores (2019) muestra que el 79% del impulso a la deforestación a través del comercio internacional, proviene de países que internamente han detenido y empiezan a revertir la deforestación, como Estados Unidos, los países europeos, Rusia, China e India.
Dicho análisis muestra que 18%, es decir casi una de cada cinco hectáreas deforestadas, se asocian a la producción de aceites comestibles, principalmente de soya y palma de aceite. Mientras una parte de la soya se emplea para alimentar al ganado, este impulsor de la deforestación se vincula también al cambio en los patrones de consumo a nivel nacional e internacional. Otra parte de esos aceites, son empleados como una de las materias primas principales de los alimentos procesados, tales como el pan de caja y galletas, y el aumento en el consumo de tales alimentos también tiene que ver con los patrones de alimentación y estilo de vida de la gente en las principales ciudades del siglo XXI.
Para detener la deforestación hay que enfocarse en unas cuantas cadenas de suministro: Soya, carne, aceite de palma y papel.
La tercera conclusión del análisis que publica Our World in Data es muy interesante para quienes definen las políticas en relación con los bosques: más que centrarse en identificar y sancionar la deforestación que pueden provocar los sistemas de agricultura tradicional, hay que pensar en cómo manejar el hecho de que la demanda de carne, soya, aceite de palma y papel esté creciendo de manera acelerada. Es necesario desarrollar enfoques en los que esas fuerzas económicas no se traduzcan directamente en aumentos en la deforestación.
Vigilar y sancionar a los campesinos e indígenas ha servido y servirá de muy poco para modificar la tendencia a eliminar la cubierta forestal. La información que comentamos señala con claridad que es la ganadería bovina extensiva la que causa más deforestación, seguida por las plantaciones de soya y palma de aceite. Ninguna de esas actividades son de campesinos y menos de indígenas.
La perspectiva indígena
Para los países colonialistas en los siglos XVIII, XIX y parte del XX, los recursos forestales de África o el sudeste asiático, eran simples materias primas a ser explotadas. La deforestación era vista por esos países como una consecuencia inevitable del desarrollo. Pero para los pueblos indígenas, las selvas y bosques son el espacio en donde han vivido y donde podrán vivir en el futuro. Por esta razón la permanencia de las áreas forestales es un asunto de importancia central desde una perspectiva indígena.
Además de desplazarse la deforestación hacia América Latina, las áreas afectadas por la deforestación en el siglo XXI, corresponden a zonas importantes de población indígena. En la amazonía, que abarca porciones de Brasil, Perú, Colombia, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Guyana, Guyana Francesa y Surinam, los Territorios Indígenas comprenden 2.376.140 km², equivalentes a 27,5% de la superficie (3). Para México, la Comisión Nacional Forestal reporta que 28 millones de hectáreas (14.3% del territorio nacional) son territorios indígenas que abarcan la mitad de la superficie de las selvas medianas caducifolias, perennifolias, medianas subcaducifolias, vegetación de los petenes y bosques mesófilos de montaña (4).
Estas enormes superficies forestales pueden convertirse en bastiones de la conservación forestal y manejo sostenible, que sirvan como referencia para desarrollar mejores prácticas en las bosques y selvas latinoamericanos.
Si las áreas forestales quedan bajo el buen resguardo de comunidades indígenas y bajo esquemas de manejo forestal comunitario sostenible, las preocupaciones de las entidades regulatorias y de vigilancia, deberían centrarse en evitar los efectos negativos que está teniendo la transición en los patrones de consumo a nivel nacional e internacional.
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