Combustibles verdes destruyen bosques y comunidades indígenas
Los científicos ya habían advertido que esa política iba propiciar que los países tropicales talaran más de sus bosques.
Por Himanshu Nitnaware / Down to Earth,
Los hallazgos también señalan que las zonas de extracción de chips amenazan el hábitat de los orangutanes en peligro crítico, al traslaparse con tres millones de hectáreas de hábitat de orangutanes, amenazando a las especies de Sumatra, Tapanuli y Borneo.
La isla de Sulawesi es el hábitat de 17 especies de primates endémicos. Los ecosistemas forestales de Gorontalo proporcionan hábitat y conectividad para especies endémicas como el búfalo anoa, la babirusa sulawesiana del norte (o “cerdos-ciervos prehistóricos”), cálaos, macacos y tarseros, menciona.
Estos bosques están conectados a la reserva más amplia de Nantu-Boliyohuto, uno de los importantes bastiones restantes de Sulawesi para la vida silvestre endémica de la región.
Las concesiones directas fragmentan las poblaciones de vida silvestre, alteran la conectividad ecológica e perturban la riqueza biológica, que convierten a Gorontalo en un centro de endemismo de importancia global.
"El pueblo Polahi se encuentra entre las concesiones vinculadas a la planta de pellets de madera Gorontalo Panel Lestari, un área que abarca más de 24,500 hectáreas de selva húmeda tropical. La expansión de la industria de pellets va a amenazar aún más al pueblo Polahi que vive en aislamiento voluntario y depende de los bosques intactos y los ecosistemas para sobrevivir," añade.
Las selvas ubicadas en la provincia de Gorontalo en la isla de Sulawesi son las principales exportadoras de pellets a Japón. El análisis indica que solamente Gorontalo provee de más del 94% de las exportaciones de pellets de Indonesia a Japón y Corea del Sur. De ese volumen, el 80% proviene de bosques naturales.
“El pueblo Polahi vive en concesiones vinculadas a la planta de pellets de madera en Gorontalo, en un área con más de 24.500 hectáreas de bosque tropical húmedo. Hasta la fecha, el 21%, es decir, 7.800 hectáreas, de esta área han sido deforestadas. La única manera de garantizar su supervivencia cultural en esta región es mantener intactas las más de 24.000 hectáreas restantes de bosque”, señala el comunicado.
Un análisis espacial reciente muestra una aceleración de la deforestación en las concesiones forestales que abastecen de madera a la planta de pellets de madera PT Gorontalo Panel Lestari, añade el comunicado.
La intensa deforestación está afectando a las comunidades indígenas. En toda Indonesia, las concesiones forestales otorgadas para la bioenergía de madera se superponen con 347 territorios indígenas, que abarcan más de 4,3 millones de hectáreas de algunos de los bosques con mayor biodiversidad del planeta, según el análisis.
El comunicado afirma que esta superposición a gran escala demuestra cómo la exportación de pellets de madera pone en riesgo paisajes biculturales cruciales para la biodiversidad, las reservas de carbono y la estabilidad de los ecosistemas.
“En los últimos diez años, la expansión industrial ha ocupado más de 11,7 millones de hectáreas de territorios indígenas, una superficie mayor que la de Corea del Sur”, señala el informe.
Los autores del análisis afirman que los hallazgos revelan que la bioenergía de la madera es una falsa solución climática y que la suposición de que la biomasa forestal es una fuente de energía renovable se basa en normativas sobre el carbono que ocultan las emisiones totales. “De hecho, las centrales eléctricas de biomasa emiten entre un 50 % y un 60 % más de CO2 por megavatio-hora que las centrales de carbón modernas”, señalan.
Hace cinco años, más de 500 científicos y economistas advirtieron que las políticas climáticas que tratan la biomasa como una fuente de energía neutra en carbono “crean un modelo que incentiva a los países tropicales a talar más bosques”, una advertencia que, según el informe, se está confirmando ahora en Indonesia.
Earth Insight ha solicitado que la amenaza que supone el comercio internacional de pellets de madera se incluya en las evaluaciones de especies de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y en las regulaciones de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).
También exigieron que las emisiones de CO₂ de la bioenergía se reporten y contabilicen de la misma manera que las emisiones de combustibles fósiles, que la biomasa quede excluida de los subsidios y que los gobiernos financien alternativas de bajas emisiones.
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