| Portada del número de La Jornada del Campo |
15 junio, 2026by Paco padilla / Diálogos Oaxaca/EDUCA Oaxaca:
“Territorios vivos” es el titulo de la más reciente edición de La Jornada del Campo en colaboración con la asociación Estudios Rurales y Asesoría Campesina (ERA), donde a través de una serie de reflexiones, plasma su retrospectiva de cuatro décadas de trabajo junto a comunidades rurales en México, quienes han atravesado diversos cambios e impactos en la agricultura, el manejo forestal comunitario, y en la lucha y preservación de las semillas.
Los temas centrales en esta serie de artículos abordan los siguientes puntos clave: Enfoque integral donde los territorios no se conciben como mercancías, sino como sistemas vivos de interdependencia mutua entre el campo, el agua, el bosque y las semillas.
La “Resiliencia comunitaria”: destaca la importancia de la agricultura campesina, los sistemas agroforestales y el manejo forestal comunitario frente a los cambios en el país. Y la perspectiva local, que aborda la lucha por la preservación de semillas nativas y las experiencias de los pueblos originarios oaxaqueños y mexicanos en la defensa de sus ecosistemas.
“Esta serie de reflexiones e historias de comunidades de la Sierra Rarámuri, el estado de Chiapas, Quintana Roo, Veracruz, Estado de México y Oaxaca, entre otras, dan cuenta de la resistencia de los pueblos, su organización comunitaria, los logros, los principales desafíos que enfrentan en el cuidado y protección de sus bosques, tierras, sistemas agroforestales, etc, y los grandes retos que advierten para el futuro” escribe la periodista Rocio Flores.
Cabe destacar que, con esta publicación, la asociación Estudios Rurales y Asesoría Campesina (ERA) celebra cuatro décadas acompañando a comunidades agroforestales y campesinas. En ese sentido Francisco Chapela, fundador de ERA explica “es un trabajo planeado con al menos un año de antelación, más que celebrar con un pastel de 40 velas, como equipo queríamos voltear a nuestro alrededor y ver qué ha pasado desde los años 80 a la fecha, es, en síntesis, una celebración colectiva”.
Estas historias, originalmente publicadas en La Jornada del Campo , “se han dado en un contexto de transiciones interesantes y simultáneas como la transición demográfica. México pasó a ser un país de jóvenes en los últimos 50 años, se dio esa transición, mejoró la salud, se alargó la esperanza de vida, se redujo la tasa de natalidad. Tenemos una población a nivel nacional envejeciendo, y a nivel del campo más todavía, pero los jóvenes están escaseando en México y, sobre todo, en el campo”, abunda Chapela.
Entre todos los casos narrados en la publicación, también está la historia de la comunidad zapoteca de San Juan Evangelista Analco, en la Sierra Norte de Oaxaca, que con actividades forestales ha abierto oportunidades de empleo que antes no existían; así como la del pueblo tsa ju jmí que con la organización comunitaria, rescata el cacao en la Chinantla oaxaqueña y fortalece economía, identidad y esperanza para el Buen Vivir.
Lucero González, especialista forestal de la comunidad indígena Tlahuica de San Juan Atzingo, asentada en el municipio de Ocuilan, Estado de México, cuenta en Territorios Vivos quiénes son, cómo fueron arrinconados en la Sierra durante décadas y cómo se disputaba la riqueza natural de sus bosques, montañas y ríos.
La historia de la comunidad indígena Tlahuica de San Juan Atzingo cambió de rumbo en 2016, gracias a los jóvenes profesionistas de la comunidad, quienes hicieron su estatuto comunal y un plan de ordenamiento territorial y comenzaron a tener un manejo forestal profesional. Todo ese esfuerzo técnico y legal que les permitió tener un aprovechamiento legal y sostenible. “Esa organización comunitaria que antes lograron fortalecer es la base para seguir protegiendo lo que queda del bosque”, apunta.
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