En Colombia, la reforma agraria está en el centro del mundo.

 


13 de marzo de 2026 / Lucas Estanislau-Agroecology Fund

No hay lucha contra el hambre sin agroecología. No hay agroecología sin tierra. No hay tierra sin reforma agraria y no hay reforma agraria sin el campesinado. Con este objetivo, movimientos sociales de más de 70 países viajaron a Cartagena, Colombia, para dialogar con las autoridades de diversos gobiernos y garantizar la aplicación y el cumplimiento de las políticas públicas y las normas internacionales de soberanía alimentaria y redistribución justa de la tierra.

La 2ª Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural (ICARRD +20) hizo posible esta reunión. La segunda edición tuvo lugar 20 años después de la primera conferencia, que se celebró en Porto Alegre, Brasil, en 2006.

En estos cuatro días de la conferencia de 2026 (24 - 28 de febrero), el contexto histórico se ve marcado por el proceso de reforma agraria que el gobierno del presidente Gustavo Petro está llevando a cabo en Colombia. Desde el inicio de su administración, el presidente ha distribuido más de 700.000 hectáreas de tierra a los campesinos, una cifra que supera con creces la alcanzada por sus dos predecesores.

Si bien se exige que el proceso se amplíe y profundice, cuenta con el apoyo y elogios de los movimientos de lucha en el campo colombiano.

Nury Martínez, de la coordinación de La Via Campesina, y de la Federación Nacional Unitaria Sindical Agropecuaria de Colombia (Fensuagro), organización asociada apoyada por el Fondo de Agroecología, explica cómo se desarrolla la relación entre el gobierno y los movimientos.

Habló con el reportero, que se encontraba en Cartagena durante el ICARRD +20 con el apoyo del Fondo de Agroecología, para hablar con los movimientos y cubrir toda la conferencia.

“Celebrar la conferencia en Colombia es importante, especialmente por la amenaza que existe allí contra la región”, argumentó Nury.

Asimismo, según los dirigentes colombianos, es importante situar la reforma agraria y la necesidad de una resolución en el centro del debate para construir la soberanía alimentaria, los derechos de los trabajadores rurales y proteger el planeta.

“En la medida en que se les dé acceso a la tierra, lo que significa semillas, agua, etc., a estos sujetos rurales —campesinos, pastores, pescadores, comunidades negras, pueblos indígenas— se les permitirá proteger la biodiversidad”, dijo.

La coordinadora general de La Vía Campesina, Morgan Ody, afirmó que los movimientos sociales se han comprometido “a luchar, pero también a trabajar junto con los gobiernos progresistas que sí desean mejorar la vida de las comunidades rurales”.

Según Ody, las organizaciones populares que estuvieron en Cartagena quieren “construir alianzas entre movimientos sociales, la academia, que es muy importante, y gobiernos progresistas que no tengan la visión de muerte que viene de Estados Unidos y de muchos gobiernos de derecha, sino que quieran construir una visión de vida, para el futuro y para las generaciones futuras”.

¿Qué es la reforma agraria y por qué es importante?

Jaime Amorim, de la coordinación nacional del MST de Brasil y de la Vía Campesina, movimientos socios apoyados por el Fondo de Agroecología, habló con el reportero del Fondo de Agroecología y destacó la importancia de la conferencia, explicando el concepto de reforma agraria que los movimientos desarrollaron conjuntamente.

“Entendemos el concepto de reforma agraria como una reforma agraria popular. Su objetivo es comprender que los gobiernos han abandonado la reforma agraria capitalista distributiva”, afirmó. “Fundamentalmente, se centra en la cuestión de la tierra: su expropiación, distribución y democratización”.

Estos conceptos se plasman en la resolución final que las organizaciones campesinas presentaron en el ICARRD +20. El documento fue el resultado de los debates celebrados en el Foro de los Pueblos y los Movimientos Sociales, que tuvo lugar en Cartagena, antes de la conferencia oficial.

Morgan Ody amplió la explicación y afirmó que la reforma agraria "es un instrumento clave para superar la crisis climática y construir sociedades equitativas y pacíficas".

Agroecología: un pilar estratégico para la reforma agraria.

La agroecología es un pilar estratégico para la reforma agraria. «No hay agroecología sin tierra. De lo contrario, ¿cómo va a sembrar el campesino?», cuestionó Jaime Amorim.

La agroecología, una forma sostenible de producir alimentos y de relacionarse con la tierra, sin el uso de pesticidas, ni técnicas perjudiciales para la biodiversidad, es considerada por los movimientos como un punto central para la soberanía alimentaria.

En la resolución aprobada en el Foro de los Pueblos y los Movimientos Sociales, las organizaciones destacan que “la reforma agraria debe promover la agroecología, la justicia social, la solidaridad y la convivencia de los titulares de derechos”.

Además, la agroecología puede ayudar a los países a alejarse del modelo de monocultivo agroexportador. «La reforma agraria es importante porque propone un nuevo modelo basado en la producción de alimentos saludables y en una buena relación con el medio ambiente», afirmó Amorim.



Realidades y experiencias: ¿qué enseñan los pueblos a los pueblos?

Según los movimientos presentes, la conferencia también fue importante para facilitar el intercambio de experiencias entre los campesinos.

Jaime Amorim señala, por ejemplo, que en el continente africano el tema de la expropiación no está en debate, ya que la mayor parte de la tierra es propiedad del Estado. Sin embargo, existen otros desafíos, como la lucha contra el imperialismo.

El profesor y economista maliense Mamadou Goita también conversó con el Fondo de Agroecología. Explicó cómo la lucha contra la presencia de empresas transnacionales en el sector minero del país es fundamental para la preservación del medio ambiente y la construcción de una reforma agraria justa en el territorio.

“Las empresas extranjeras se han apropiado de mucha tierra para sus negocios”, dijo. “Pero el mayor problema radica en las zonas de regadío para el cultivo de arroz, ya que la mayor parte de estas tierras también han sido acaparadas por corporaciones transnacionales”.

Goita también menciona que gran parte de estas tierras se están utilizando para la producción de caña de azúcar y algodón, lo que impediría la producción de alimentos en el país.

Jaime Amorim también recuerda que Latinoamérica es una de las regiones con mayor concentración de tierra en el mundo y destaca algunos ejemplos de la región, como Cuba y Venezuela.

“En Cuba, al principio, la reforma agraria consistió en la redistribución de la tierra. Ahora se trata del avance hacia la agroecología, una forma de consolidar un nuevo modelo de producción en el campo”, afirmó.

Ante los ejemplos reales de alternativas y los problemas que enfrentan diversos pueblos, se evidencia la urgencia de orientar la reforma agraria y la agroecología como soluciones para la construcción de la soberanía alimentaria y la contención de la crisis ambiental y climática. Estas son lecciones que los movimientos llevan de Colombia a sus países de origen para construir espacios de acción en los territorios y exigir a los gobiernos que rindan cuentas por la implementación de políticas y normas internacionales.


Lucas Estanislau es periodista internacional en Brasil de Fato. Todas las imágenes también son suyas.

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