"Bosques para el Buen Vivir": 10 años armonizando la producción, la conservación y el bienestar.

Ejidatario Maya de Yoactún, muestra uno de los árboles de cedro que ha cultivado. Foto: Francisco Chapela



Oaxaca, Oax, 18 de febrero de 2026. Por Francisco Chapela/Estudios Rurales y Asesoría Campesina: — Tras una década de trabajo conjunto, la Iniciativa "Bosques para el Buen Vivir" (BBV) —impulsada por Estudios Rurales y Asesoría Campesina (ERA) y organizaciones aliadas, con apoyo de la Fundación Interamericana (IAF) y Fomento Social Banamex— hizo su evaluación general, a partir de la evaluación participativa de varios casos específicos. Se sistematizaron nueve de los doce proyectos que abarca la IBBV.


El informe "Impacto de la Iniciativa Bosques para el Buen Vivir en México (2015-2025)" recoge las voces de comunidades indígenas y campesinas. Varias de ellas transitaron de modelos extractivos hacia esquemas de manejo forestal sostenible, economía solidaria y agroecología. Otras ya tenían sus esquemas de manejo forestal comunitario y fortalecieron su quehacer. La evaluación realizada muestra que sus actividades están logrando detener la deforestación, fortalecer su organización interna y generar ingresos con valor agregado.

Impulso a la auto-organización para el manejo Forestal Comunitario

Aunque los nueve ejercicios de sistematización de casos fueron independientes, coincidieron en varios aspectos. Uno de los más destacados, es que la Iniciativa ha impulsado la auto-organización. En particular, ha fortalecido a tres organizaciones que ya existían y ha apoyado la formación de tres grupos de trabajo y tres cooperativas nuevas.

En la comunidad zapoteca de San Juan Evangelista Analco, Oaxaca, se narra parte del espíritu de la iniciativa: "Al iniciar el manejo forestal, fue muy impactante ver cómo se quedaban ciertas zonas sin árboles. Muchas personas creían que se iban a terminar los árboles y el agua. Sin embargo, comenzamos a involucrar a la comunidad mediante tequios y hoy vamos por el segundo ciclo de 10 años de manejo. Las primeras áreas ya tienen alta densidad de árboles".

La comunidad de Analco decidió organizar su propia empresa silvícola. Pero no aprovechaban la madera de encino. Las mujeres de la comunidad formaron una cooperativa para producir carbón vegetal. En 2022,. Michelle Sánchez coordinaba el grupo de mujeres carboneras Ka Niula Yanni.
Foto: Francisco Chapela

Allí, además de contar con una unidad de aprovechamiento forestal maderable, las mujeres crearon la cooperativa de carboneras "Ka Niula Yanni", que transforma un residuo forestal —la madera de encino— en una fuente de empleo e ingresos. El esquema de funcionamiento de la comunidad les ha permitido obtener reconocimientos como el Premio Nacional al Mérito Forestal (2016) y la certificación internacional FSC.



Resistencia y defensa del territorio

En febrero de 2025, la comunidad de San Juan Atzingo invitó a las autoridades forestales a constatar sus avances en las plantaciones forestales y el cuidado que dan al bosque. También plantearon la problemática legal y de crimen organizado que enfrentan.
Foto: Francisco Chapela

 

El manejo forestal sostenible requiere que los dueños de los bosques tengan seguros sus derechos de propiedad. En San Juan Atzingo, Estado de México, la comunidad Tlahuica enfrenta la tala ilegal y conflictos con la autoridad municipal, por lo que su permiso forestal fue suspendido.

A pesar de ello, la comunidad mantiene su organización, un vivero comunitario y brigadas contra incendios. Confían en que los tribunales les van a dar la razón: "Le hemos hecho ver al Tribunal Superior Agrario que las trabas solo protegen a los taladores ilegales", señalan, mientras esperan recuperar su aserradero comunal, continúan cuidando sus plantaciones y mantienen funcionando un grupo de mujeres cuidadoras y cultivadoras de hongos.


Restauración de paisajes bio-culturales

Los participantes en la evaluación participativa también coincidieron en que además de ayudar a asegurar los derechos de las comunidades y apoyar la organización, la iniciativa ha apoyado a la gente para que restaure sistemas tradicionales de cultivo, como son las milpas, y el manejo de cultivos debajo de los árboles. La gente expresa que el aumento en la vitalidad de esas formas tradicionales de cultivo, propicia la restauración del medio ambiente. Un caso de esto es el ejido Bonanza, de Chiapas, que logró una dotación de tierras apenas en los años 1990s. Recibieron tierras que eran potreros degradados. Las perspectivas productivas eran bajas.
 

En el ejido Bonanza, Chiapas, potreros poco productivos están siendo convertidos en milpas y sistemas agroforestales. El monitoreo satelital detecta un aumento de la superficie arbolada.
Foto: Francisco Chapela


Pero la introducción de maíz y frijol y la transición hacia el cultivo de café de sombra con árboles maderables, ha transformado el paisaje y la vida de 29 familias. "Aprendimos que el café no es solo para los ricos. Hoy tenemos más árboles, el clima mejoró y hasta aumentó el caudal de los arroyos", afirman.

Con apoyo de la cooperativa AMBIO, de ERA y del Fondo EFES, iniciaron un fondo de ahorro y préstamo propio, que les ha permitido evitar que los exploten los acaparadores y los prestamistas, y pueden ir mejorando sus parcelas agroforestales.

También el norte de Oaxaca la ganadería se ha extendido reduciendo la biodiversidad y degradando el suelo. En la Chinantla oaxaqueña, el grupo "Cacaos de la Chinantla" impulsado por mujeres y jóvenes, recuperó variedades tradicionales de cacao casi extintas, plantándolas a la sombra de árboles. Hoy cuentan con la marca de chocolate "Juana Zerete" y forman parte de la Red de Cacaos Mexicanos, una alianza nacional de productores agroecológicos interesados en la producción sostenible de cacao y chocolateros. En este caso, el monitoreo satelital también indica un AUMENTO en la superficie de selvas.

Durante la época de la pandemia de COVID, los productores de cacao de la Chinantla, al norte de Oaxaca, formaron su propia organización, y lanzaron chocolates de marca propia de cacao de alta calidad.
Foto: Carolina Peña

En Veracruz, la cooperativa LimSam (Limones y San Miguel Tlapexcatl) logró autonomía financiera, pasando de depender totalmente de créditos externos a cubrir el 80% de su acopio de café con recursos propios. "Las crisis nos enseñaron que no debemos depender de un solo cultivo. Ahora diversificamos con abejas meliponas, canela y pimienta", explican. 

En este caso, los terrenos se venían usado para establecer huertas de cítricos de poca diversidad, y caña de azúcar. La independencia financiera de los productores les permite abarcar más pasos de la cadena de valor del café, mejorar sus ingresos y recuperar la cubierta arbolada. Mientras hace pocos años vendían su café sin procesar (en “cereza”) ahora tienen ya una marca propia de café procesado por las propias familias. 

Las huertas de cítricos de poca diversidad están siendo sustituidas por selvas secundarias en las que cultivan muchos productos, junto con el café.

Algo semejante sucede en las selvas mayas de Quintana Roo. Allá se han definido Zonas Forestales Permanentes, y fuera de ellas, se hace un uso múltiple del suelo. En zonas tropicales semejantes, como son el norte del vecino estado de Campeche, o en El Petén guatemalteco, los dueños del ganado avanzan ocupando los terrenos que antes tenían selvas, para alimentar a sus animales. En la Quintana Roo, la Organización de Ejidos Productores Forestales de la Zona Maya (OEPFZM) impulsó un grupo de artesanas que aprovecha maderas muertas y residuos de madera de aserraderos para crear piezas de diseño, que tienen demanda en la zona turística de Quintana Roo. El valor económico que le dan a estos materiales, crea un incentivo para mantener las actividades económicas en armonía con el ecosistema selvático. El monitoreo satelital confirma que la deforestación se ha detenido en la Zona Maya de Quintana Roo.



Con maquinaria ligera, la producción de los grupos de manufacturas de madera de la zona maya lograron aumentar y mejorar su producción y sus ventas, aprovechando materiales que de otra manera se considerarían “residuos”.  

Foto: Antonio Sierra


También en la zona maya, pequeños propietarios le están agregando valor a los residuos de las limpias con fines agrícolas, mediante el empleo de hornos metálicos para producir carbón. "Antes ni nos conocíamos entre vecinos; ahora el trabajo conjunto nos ha unido", afirman los carboneros de Chumbalché.



Economía Social y saberes tradicionales

En la Sierra Tarahumara, las mujeres tejen wares (cestas) con fibra de sotol y las cambian por alimentos. El proyecto apoyó a CEDAIN para reproducir el sotol, contribuyendo así a que esta actividad sea sostenible.
Foto: Michelle Sánchez

Otro cambio significativo de los últimos 10 años, fue la creación o fortalecimiento de de cooperativas y otras formas de Economía Social. En la Sierra Tarahumara, el Centro de Desarrollo Alternativo Indígena (CEDAIN) con el apoyo de FECHAC y un pequeño aporte del Fondo EFES fortaleció una red de 15 centros de trueque, donde artesanas rarámuris intercambian sus piezas de sotol, palmilla y madera por alimentos. Han perfeccionado sus diseños. Pero como han aumentado las dificultades para conseguir la materia prima, las comunidades establecieron viveros comunitarios para cultivar su materia prima principal, el sotol, y hacer sostenible su actividad productiva.

También tejiendo fibras duras, en la montaña de Guerrero, la cooperativa Titekite Sanzekan agrupa a artesanas nahuas que, tras capacitarse en nuevas técnicas de teñido y diseño, han accedido a mercados de comercio justo y cadenas como la de los restaurantes Toks. "La vida se ha encarecido, pero al plantar nuestra propia palma y mejorar la calidad, podemos vender mejor", comparten.

En San Juan Atzingo, mujeres jóvenes están reuniendo y organizando el conocimiento tradicional sobre los hongos silvestres y organizan recorridos de “micoturismo” en el bosque.


Resultados ambientales y sociales

El monitoreo complementario —realizado con datos satelitales de Global Forest Watch, y estadísticas del CONEVAL e INEGI— muestra que en las áreas de influencia del proyecto, la pérdida de cobertura forestal se redujo drásticamente, y en varios casos se revirtió, con excepción de regiones afectadas por el crimen organizado y la tala ilegal.

Los indicadores sociales también mejoraron: disminuyó el analfabetismo, aumentó el acceso a servicios básicos y se fortaleció la participación de las mujeres en la toma de decisiones y en actividades productivas. Aunque estos son cambios que dependen de muchos factores, y no pueden atribuirse directamente al proyecto, el ánimo de los participantes, los procesos sociales internos y otros factores vinculados al proyecto han contribuido sin duda a la mejora en los indicadores de bienestar social.

La iniciativa “Bosques para el Buen Vivir”, es impulsada por un grupo técnico formado mediante un programa de diplomado en coordinación con la Universidad Autónoma Metropolitana. Ese grupo funciona como una comunidad de aprendizaje.


Retos y perspectivas

A pesar de los avances, hay desafíos persistentes. Los más importantes identificados en los talleres participativos fueron: la sobreregulación que dificulta el aprovechamiento legal de productos forestales, la expansión del crimen organizado en territorios rurales, la vulnerabilidad climática y la necesidad de relevo generacional.

"Los jóvenes tienen nuevas expectativas; necesitamos generar espacios para que se involucren y valoren el bosque como fuente de vida y bienestar", señalan en San Juan Evangelista Analco, donde combinan el manejo forestal con turismo comunitario y educación ambiental.

"Estos años de experiencia nos confirman que cuando las comunidades tienen el derecho y el apoyo para manejar sus bosques, se convierten en sus mejores guardianas", concluye la evaluación. 

La Iniciativa Bosques para el Buen Vivir ha demostrado que es posible armonizar la producción, la conservación y el bienestar, sentando las bases para una política forestal incluyente y efectiva en México.



Contacto:
Estudios Rurales y Asesoría Campesina, A.C. (ERA)
Correo: info@era-mx.org
Página web: https://www.era-mx.org/bosques

Disponibilidad de materiales:
Los videos con los testimonios de los nueve casos están disponibles en el espacio digital de ERA: https://www.era-mx.org/video

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