El desarrollo nos alcanzó y nos rebasó por la “izquierda”

Selva Maya desde la zona arqueológica de Tikal, Guatemala. Foto: Sara Oliveros López


Albert M. Chan-Dzul, 9 dic 2025 / Radical Ecological Democracy

En el año 2000, en México, ganó la presidencia el Partido Acción Nacional (PAN). Aun cuando todo mundo sabía que como partido de derecha el modelo de desarrollo capitalista-extractivista se continuaría, no se pudo evitar la celebración de la salida del gobierno del oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI), que para ese entonces llevaba más de 70 años en el gobierno.

Durante este primer periodo presidencial del “cambio” se lanzaron dos proyectos opuestos, pero que en el discurso se decían complementarios: el Corredor Biológico Mesoamericano (CBM) con el objetivo de conservación, uso sostenible de la biodiversidad y conexión entre las áreas protegidas de los países involucrados y, en segundo lugar, el Plan Puebla Panamá con objetivos de desarrollo industrial (conexión transoceánica, gasoductos, supercarreteras, etc.). 

En este tiempo yo estaba colaborando con comunidades alrededor de la Reserva de Biosfera Calakmul (RBC) una de las áreas protegidas más importantes de la selva maya, parte importante del actual Corredor Biocultural Selva Maya, prioritario para el CBM. Las organizaciones (algunas) de la sociedad civil, en ese entonces, nos preguntábamos: ¿Cuál era la relación entre estos dos proyectos?   Mientras se hablaba de conservación y se daba el nombramiento de Calakmul como Patrimonio Mixto por la UNESCO, también se ampliaba la carretera federal 186 de 7 a 12 mts. de ancho, políticos de diferentes partidos compraban tierras ejidales, se hablaba de unir Calakmul con Tikal en Guatemala, se instalaba una subestación de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y su tendido eléctrico. La carretera y el tendido eléctrico acentuaban la fragmentación de la RBC.

Después de la “ilusión del cambio”, el PRI regresó al poder en 2012, gracias al contubernio entre el PRI y el PAN, en este momento ya conocidos como el PRIAN. 

La emoción del Plan Puebla Panamá, al igual que el Corredor Biológico Mesoamericano, se fue apagando, pero la idea de desarrollo y explotación de la naturaleza se mantuvieron. En 2016 se anunció, ahora a nivel más local, en el marco de la COP13 en Cancún, el Acuerdo de Sustentabilidad para la Península de Yucatán, mientras se anunciaba este Acuerdo con metas como “lograr que el 50% del territorio terrestre y costero de la Península de Yucatán esté bajo esquemas de conservación y/o manejo forestal”.  Por su lado, el presidente de entonces, Enrique Peña Nieto declaraba la Reserva de la Biosfera Caribe Mexicano como un ejemplo de conservación para lograr la Meta 11 de Aichi (1); mientras las comunidades mayas luchaban por evitar la siembra de maíz y soya transgénica demandando al estado por la instalación de parques eólicos y fotovoltaicos en territorios comunales. Además, mientras todo aquello ocurría se mantenía el plan de industrialización a través de las Zonas Económicas Especiales, que bajo el argumento de fomentar el desarrollo y generar empleos en realidad buscaba beneficiar al sector empresarial en áreas con abundantes recursos, como el agua, y mano de obra barata de campesinos, principalmente indígenas. 

En 2018, de nuevo la ilusión. Está vez bajo el cobijo de la “esperanza”: Andrés Manuel López Obrador (AMLO) gana la presidencia con el cobijo de su partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA). La degradación de palabras con sentido más profundo es una práctica de lo más “priísta” (en referencia al Partido Revolucionario Institucional –PRI-, en el gobierno hasta el año 2000); recordemos el uso de “solidaridad” en tiempos de Carlos Salinas de Gortari. Así es, desde la llamada nueva izquierda mexicana, viejos priístas ganaron las elecciones para la presidencia de México. Incluso quienes no creímos en los discursos, pensamos que era una oportunidad para evitar la continuidad del PRI o el regreso del PAN y que tendríamos 6 años con un gobierno de “izquierda” para fortalecernos como comunidades o movimientos de la sociedad civil.

Ya no como Plan Puebla Panamá, pero el objetivo y el sueño neoliberal de industrializar el sur-sureste empezó a materializarse más rápido. Con más experiencia, ahora el discurso fue “primero los pobres” y se lanzó el programa Sembrando Vida mismo que según el Instituto de Recursos Mundiales (WRI) hasta 2019 había sido causa de la deforestación de más de 73 mil ha. Peor aún, se inició la construcción del Tren Maya, atravesando 20 reservas naturales y territorios de pueblos indígenas, con consultas amañadas que no cumplieron con los estándares internacionales de derechos humanos de acuerdo con la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) (2). Construido en tramos, nunca se tuvo una manifestación de impacto ambiental por todo el proyecto y el tramo 5, que va de Cancún a Tulum, no tuvo ninguna versión de manifestación de impacto ambiental.

Diferentes organizaciones de la sociedad civil y comunidades interpusieron más de 50 amparos, pero se ha argumentado la “utilidad pública de la obra, y que el interés social prevalece sobre el interés particular”, pese a los impactos potenciales demostrados; por ejemplo, la colocación de más de 9 mil estructuras de metal rellenas de concreto para elevar las vías del tren a lo largo de 42 km.  de suelos frágiles, ampliamente documentado. (3)



Vías del tren maya a través de la zona de amortiguamiento de la Reserva de Biosfera Calakmul.  Foto: Carlos Delgado


En el Tramo 7, el Tren Maya atraviesa la Reserva de la Biosfera Calakmul (RBC). A la ampliación de la carretera federal 186 y el tendido eléctrico, arriba mencionados, se suman la vía del tren y la ampliación del acueducto López Mateos-Xpujil. Entonces, no es cierto que haya una sola Reserva de Biosfera Calakmul porque está dividida por toda esta infraestructura.

Cuando se declaró la RBC en 1989, se reubicaron comunidades enteras; otras fueron dispersadas como familias en comunidades ya establecidas fuera del polígono protegido y otras más fueron reunidas en una sola comunidad nueva. La mayoría de las familias no fueron consultadas, las promesas a cambio de la reubicación no fueron cumplidas y durante mucho tiempo prevaleció el discurso de la imposibilidad de modificar los “errores” de zonificación en las que se traslapa la RBC con otras comunidades. Sin embargo, sí se modificó la zonificación para que el ejército  construya un hotel en la zona núcleo de la RBC, además, el mismo ejército compró las tierras de un ejido completo (15 mil ha), donde están construyendo un eco-hotel y donde se prevé utilizar (no se especifica para qué) un total de 9300 ha. 

El 2 de junio de 2024, en las elecciones presidenciales, ganó la Dra. Claudia sheinbaum, la primera mujer presidenta, del partido MORENA, con el gran compromiso de imprimir un estilo propio de gobernar o de continuar con la herencia del presidente saliente. En materia ambiental está clara la decisión: seguir el modelo donde “el territorio y las comunidades son considerados socialmente necesarios siempre y cuando apoyen la eterna tarea de acrecentar el mundo industrial y de las mercancías” (4) con el mismo discurso de primero los pobres y (¡sorpresa!) con un discurso ambientalista progresista, pero que en los hechos se mantienen y escalan las amenazas a la biodiversidad y a los derechos de los pueblos indígenas que habitamos estos territorios.

De acuerdo con el informe de NOSSA “Cuidar lo que importa (5): el presupuesto para el cuidado del ambiente y las áreas naturales en el PPEF 2025”, mientras que el número de áreas protegidas se ha incrementado, la asignación de presupuesto ha caído 81% en los últimos tres periodos gubernamentales. En general solo se destina el 0.1 del PIB para temas de medio ambiente, dejando a las áreas protegidas con tan solo 10.2 pesos (0.5 USD) por hectárea protegida.

No hay que pasar por alto que el avance de los megaproyectos de infraestructura en el sur-sureste de México, se da en un contexto de alta vulnerabilidad de pueblos y comunidades, custodios de los territorios. Según el “Informe sobre la situación de las personas y comunidades defensoras de los derechos humanos ambientales en México” en 2024, del total de agresiones reportadas el 38% se dieron en esta región y 6 de estas agresiones fueron letales. Del total de agresiones, el 66% fue por parte del gobierno.

Mientras la presidenta de México y los presidentes de Belice y Guatemala declaran el Corredor Biocultural de la Gran Selva Maya, el ejército avanza en la construcción del megaproyecto turístico Puerta al Mar, que contempla atravesar la Reserva de Biosfera Siaan Ka’an, a través de una carretera de 54.6 km, para llegar al mar, además de planear muelles, locales comerciales, restaurante y una playa artificial en un área de manglares, reconocida como sitio Ramsar.   

Pese a las órdenes de suspensión judicial para detener la construcción de los tramos 5 y 7 del Tren Maya, por incumplimiento de los principios ambientales para garantizar el derecho a un medio ambiente sano, no solo se concluyeron estos tramos, sino que se sigue avanzando, ahora con el tren de carga, un megaproyecto para el transporte de mercancías para integrar a la Península de Yucatán a la cadena de suministro nacional y conectar con el Tren Interoceánico.


Se mantiene el plan de llegar hasta la Península de Yucatán el gasoducto Puerta al Sureste conectando Dos Bocas en Tabasco con Mérida y Valladolid en Yucatán y más adelante hasta Cancún en Quintana Roo. El gasoducto Puerta al Sureste, que une Veracruz con Tabasco, es propiedad de TC Energy, empresa canadiense, que pretende traer a México gas a partir de fracking y realizó este proyecto en segmentos para evitar reportar los impactos acumulativos, incluyendo la afectación a arrecifes de coral muy particulares y ocultar el incumplimiento de México respecto a sus compromisos de mitigación del cambio climático. Si bien el discurso oficial es la generación de empleo y la disponibilidad de gas para la región sur-sureste, en realidad el combustible está dirigido para “contribuir con el desarrollo de proyectos estratégicos del gobierno federal: la refinería Dos Bocas, el Corredor Interoceánico y el Tren Maya” según la página oficial de la Comisión Nacional de Electricidad (CFE), además de los Polos de Desarrollo para el Bienestar.


Los “Polos de Desarrollo para el Bienestar”, es un eufemismo para nombrar a las Zonas Económicas Especiales de tiempos del PRI. Independientemente del nombre, son “polígonos territoriales donde se concentra infraestructura específica, beneficios fiscales y facilidades administrativas para atraer inversión nacional y extranjera” donde se garantiza, además, agua, energía, vías de comunicación y seguridad. Todo lo que no se puede ofrecer a los pueblos.  


Apertura de las vías del tren maya a través de parcelas recien reforestadas del programa Sembrando Vida en Calakmul, Campeche. Foto: Sara Oliveros López

¿Y los pueblos? Los pueblos somos mencionados hasta el cansancio en todos los discursos y proyectos. Somos el color, el folklor, la imagen, la foto exótica de los gobiernos en turno, y en este gobierno no solo no es la excepción, sino que está utilizando los símbolos de nuestros pueblos (6) para ganar el apoyo popular y con ello legitimar las acciones que no pudieron desarrollar los gobiernos anteriores.

En el anuncio de declaración del Corredor Biocultural de la Gran Selva Maya, se habló de la importancia de la selva, de la fauna, de los pueblos. Pero también se habla de exportar el programa Sembrando Vida a Belice y Guatemala, se habla de ampliar el paso del Tren Maya hacia Guatemala sin tomar en cuenta las múltiples evidencias de impactos presentes y futuros documentados por especialistas.(7)  En este marco, el presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, dijo que “El Tren Maya no va a atravesar ningún área de reserva existente”, algo parecido a cuando López Obrador dijo “no vamos a tirar ni un solo árbol”.   Al mismo tiempo, 55 comunidades, con más de 60 mil personas, desplazadas hacia la Selva Maya en el Petén, ahora viven bajo criminalización con riesgo de ser desalojadas.    Desarrollo sostenible y conservación, el discurso como punta de lanza para el abrir el camino a los grandes capitales, por fin se logró… poniendo a los pueblos como “carne de cañón”.


Albert M. Chan-Dzul es indígena Maya de Sanahcat, Yucatán, México. Es biólogo con especialidad en agroecología y con maestría en manejo y conservación de bosques tropicales y biodiversidad. Es cofundador del Centro Interdisciplinario de Investigación y Desarrollo Alternativo, U Yich Lu’um,  coordinador de la subregión Mesoamérica en el Consorcio TICCA y Co-coordinador del Grupo Latinoamericano sobre Gobernanza de Áreas Protegidas y Conservadas por Pueblos Indígenas y Comunidades Tradicionales y Locales.



Notas


(1) Para el año 2020, al menos 17% de las áreas terrestres y de aguas continentales y el 10% de las onas costeras y marinas…estarán conservados… Kothari, A. y A. Neumann, 2019. TICCA y Metas Aichi: la contribución de los territorios y áreas conservados por pueblos indígenas y comunidades locales al Plan Estratégico para la Diversidad Biológica 2011-20 (Metas Aichi). Consorcio TICCA, Kalpavriksh. CENESTA  y Savia Ed. Lima. 

(2) https://hchr.org.mx/comunicados/onu-dh-el-proceso-de-consulta-indigena-sobre-el-tren-maya-no-ha-cumplido-con-todos-los-estandares-internacionales-de-derechos-humanos-en-la-materia/ 

(3) https://www.proceso.com.mx/nacional/2023/11/2/calakmul-el-acueducto-inconcluso-de-la-sedena-439-millones-de-pesosporcomprobar-317823.html 

(4) Está en marcha la construcción de un ramal de carga para ”reforzar la logística nacional para movilizar mercancías y permitir que todo el sureste de México tenga más desarrollo…” ha declarado el gobierno federal.

(5) Sandoval V. D. 2020. Tren Maya, sembrando vida y corredor transístmico. Impactos en el valor de uso territorial de las comunidades indígenas y campesinas. Ceccam.

(6) https://obras.expansion.mx/infraestructura/2025/08/07/tren-maya-progreso-yucatan-base-expropiaciones-decreto ↩︎

(7) NOSSA. Noroeste Sociedad Civil para la Sustentabilidad Ambiental

(8) PPEF. Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación

(9) Aguilar G. Y. 2025. La SCJN y su ceremonia “tradicional”: efecto Tizoc. Maxän. El País. Disponible en: https://elpais.com/mexico/opinion/2025-08-30/la-scjn-y-su-ceremonia-tradicional-efecto-tizoc-maxan.html 

Aquí se puede ver un documental con datos de impacto en la fauna: https://www.facebook.com/reel/693622303219074. Un artículo científico al respecto, está en revisión.

Resolución de la Asamblea de Jueces del Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza sobre los impactos del Tren Maya y de las mega-granjas porcícolas sobre los Derechos de la Naturaleza y de los pueblos indígenas y comunidades locales en Yucatán: chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://www.rightsofnaturetribunal.org/wp-content/uploads/2025/10/DEFINITIVAResolucion-de-la-Asamblea-de-Jueces-del-Tribunal-Internacional-de-los-Derechos-de-la-Naturaleza-sobre-los-impactos-del-Tren-Maya-y-de-las-mega.docx-1.pdf

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